viernes, 26 de junio de 2009

Endosulfán al plato: la dieta del siglo XXI



Historias del mundo agrotóxico: las palabras de un funcionario, el acoso a un científico, “dicamba”, el próximo veneno top, un cóctel de plaguicidas en la leche materna y el sueño ramplón de volver a ser el granero mundial.

Por Ezequiel Nieva

Desde el exterior, los especialistas coinciden en señalar que la legislación argentina en materia de agroquímicos es, como mínimo, anticuada. La Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para América Latina (Rapal) sostuvo que las leyes que regulan el registro, la comercialización y la aplicación de plaguicidas son “incompletas, permisivas y obsoletas”. Es que los productos se venden en ferreterías, forrajerías, semillerías, casas de artículos de limpieza y hasta en supermercados. “Es necesario redactar leyes efectivas, adaptadas a la realidad. Se requiere sensibilidad, atención y valentía para prohibir los productos más tóxicos, restringir el uso de los de menos impacto y controlar todas las etapas, desde la fabricación pasando por la comercialización, el uso, hasta el desecho de envases de estos tóxicos”, se puede leer en un comunicado de Rapal.

El glifosato es el más usado de los herbicidas. Fue desarrollado en los 60 –la misma época en que la soja hizo su ingreso en el país– y sirve para matar malezas. Absorbido por las hojas de los cultivos, ejerce su acción a través de la inhibición de varias enzimas. Generalmente, el glifosato se usa acompañado de otras sustancias químicas para aumentar su eficacia: las denominadas coadyuvantes, que ayudan a evitar que se esparza el producto durante su aplicación y a que se fije en las hojas. En casi la totalidad de los casos, no se especifican en las etiquetas –llamadas marbetes– el total de los compuestos, porque las empresas que lo producen se amparan en el secreto industrial. El glifosato –principio activo del herbicida Roundup– y los demás agroquímicos deben aplicarse bajo medidas de seguridad: trajes apropiados, guantes, máscaras de gas y anteojos. Algo que en la realidad suele no ocurrir.

Desde el ingreso de la soja RR en el país, el modelo de producción agrícola cambió radicalmente. “El mundo exige alimentos”, es la repetida bravata de los apóstoles del monocultivo y la siembra directa, que suelen omitir que lo que los mercados internacionales exigen es forraje para alimentar chanchos y materias primas para elaborar biocombustibles. Atendiendo tanto ese contexto como la desenfrenada suba del precio de la soja, que a principios de 2008 alcanzó su pináculo, puede entenderse el boom del cultivo calificado de “yuyo” por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: en la actualidad cubre 16.900.000 hectáreas, más de la mitad de la superficie cultivada en el país.

A LA CORTE. En abril, la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas presentó una acción de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se suspenda la aplicación y la comercialización del glifosato. Los abogados utilizaron como argumento un informe del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet, que confirmó que el herbicida no es inocuo y que produce malformaciones celulares. Exigieron que “como medida cautelar innovativa se ordene la suspensión de la comercialización, venta y aplicación del endosulfan” y pidieron que el Ministerio de Salud de la Nación investigue “los daños causados por el glifosato”. Y demandaron al Poder Ejecutivo Nacional y a las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. A Monsanto, principal proveedor de herbicidas en base a glifosato, se la citó como “tercera interesada”: monopoliza la venta del químico.

Unos días antes, el 27 de marzo, el secretario de Medio Ambiente de la provincia, César Mackler, había dicho que no hay “estudios serios” que demuestren que el glifosato afecte la salud humana. “El modelo que asocia soja y glifosato levantó al país”, señaló entonces. Y deslizó la posibilidad de reducir la distancia mínima exigida por la Ley de Fitosanitarios entre áreas fumigadas y población, que es de medio kilómetro para las fumigaciones terrestres y de tres kilómetros para las aéreas. Para el funcionario, ese margen podría reducirse a 150 metros para las terrestres y a 300 para las aéreas.

De inmediato, las organizaciones ambientalistas salieron a cruzar a Mackler. El Cepronat pidió la renuncia “urgente e indeclinable” del funcionario. “Santa Fe ha sufrido un severo impacto ambiental, sanitario, económico y poblacional como consecuencia del cambio del modelo productivo que se iniciara a mediados de los 90. A las conocidas evidencias de la desaparición de los cinturones hortícolas de Santa Fe y Rosario, de la disminución del número de tambos en la cuenca lechera y al incremento de producción de carne vacuna de menor calidad en feedlots, debemos añadirle las fumigaciones que sufren las comunidades de todo el territorio provincial”, señalaron desde la ONG.

Mackler descartó la posibilidad de encarar estudios epidemiológicos masivos, basándose en que no hay evidencia que demuestre la toxicidad crónica de los químicos usados en territorio santafesino. “Basta, señor secretario: no mienta más”, fue la respuesta de Cepronat. “Usted se comprometió a trabajar el tema y, evidentemente, lo ha hecho, pero en sentido contrario al sentir de las comunidades y de las organizaciones socioambientales. Por lo visto, usted no accede a la información pública que pone a nuestra provincia entre las primeras en pobreza e indigencia, por encima de la media nacional. Por lo tanto, este modelo que supuestamente levantó al país sólo sirvió para llenar los bolsillos de unos pocos mientras que otros muchos santafesinos lo financian con enfermedades o con sus vidas”.

La ONG también criticó la negativa de Mackler a realizar los estudios epidemiológicos, argumentado que hay sobrados casos de la toxicidad del glifosato que justificarían esa tarea: en Las Petacas, San Eduardo, Desvío Arijón, Monte Vera, Ángel Gallardo, Chabás, Gálvez, San Guillermo, Avellaneda, Videla, Malabrigo, Sauce Viejo, Arocena, Rufino, Pueblo Esther y General Lagos, entre otras localidades. “¿Cuántos niños deformados deben nacer para poder entrar en las estadísticas? ¿Cuántos casos de esterilidad masculina deben suceder? ¿Cuántos abortos prematuros son necesarios? ¿Cuántos ingresos a hospitales públicos por enfermedades respiratorias luego de una fumigación deben ser registrados para constatar que se trata de una verdadera epidemia?”, le preguntaron al responsable de la Secretaría de Medio Ambiente en un comunicado a los medios.

La distancia entre poblados y campos fumigados fue el eje de ese debate; Mackler había dicho: “La ley no fija límites, los deja en manos de intendentes y presidentes comunales. Por eso vamos a intentar cambiar la ley”. Cuando le preguntaron qué podía hacer un vecino cuyo hogar estuviera dentro del radio de fumigación, el funcionario respondió: “Lo primero es la denuncia en su localidad, que nos deriva el problema. Entonces acudimos a controlar para establecer si ese municipio tiene una demarcación clara de la zona de exclusión de fumigación. Si no, lo que le queda a cualquier ciudadano es acudir a la justicia”.

La declaración que enardeció a los ecologistas fue la siguiente: “No hay estudios que demuestren efectos negativos en el corto plazo del glifosato, en las dosis que deberían manejarse. Pero todas estas cuestiones deben tratarse con mucho cuidado, porque puede tener efectos negativos a largo plazo aunque sea en dosis bajas”. No sólo los ambientalistas le respondieron: el ministro de Salud de la provincia, Miguel Ángel Cappiello, desautorizó la sugerencia de Mackler de reducir las zonas de exclusión. “Los agroquímicos afectan a la salud de la gente con lo cual más que reducir las distancias para las fumigaciones hay que ampliarlas”, dijo Cappiello. “Hoy se fumiga usando aviones y sobre el ejido urbano de algunas localidades. Y donde los aviones no tienen GPS, se usan banderilleros humanos que indican los caminos. Toda esta situación tiene alguna acción sobre la salud”.

CÁNCER. Pocos días después de esta polémica se conoció el trabajo del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet, que disparó la presentación de los abogados ambientalistas. Ese estudio comprobó que con dosis hasta 1.500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras se producen trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. La investigación –la más seria conocida hasta ahora en el país– se extendió durante 15 meses, plazo en el que se analizó el efecto del glifosato en embriones anfibios.

Andrés Carrasco, profesor de Embriología e investigador principal del Conicet, fue claro: “Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, y los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”. En humanos, los síntomas de envenenamiento con glifosato incluyen irritaciones en piel y ojos, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daños renales.

A ese popurrí cabe agregar otro dato: un estudio publicado en el Journal of American Cáncer Society por oncólogos suecos reveló una clara relación entre el glifosato y el linfoma de Hodgkin (LNH), una forma de cáncer. Además, los abogados que presentaron el amparo ante la Corte Suprema citaron una investigación realizada por el Ministerio de Salud de Nación en Bigand, una localidad de 5.000 habitantes ubicada en el sur santafesino, cuyo objetivo fue determinar factores de vulnerabilidad en poblaciones expuestas a los plaguicidas. En las conclusiones se lee: “Más de la mitad de los encuestados y el 100% de los fumigadores refieren que ellos o conocidos estuvieron intoxicados alguna vez. El 90% señala que no existen personas resistentes a las intoxicaciones”. En el trabajo aparecen mencionados más de 40 agroquímicos; predomina el glifosato.

También se incorporó en la presentación un estudio del Dr. Alejandro Oliva, a cargo del Programa de Medio Ambiente y Salud Reproductiva que depende del Instituto Universitario Italiano de Rosario, sobre pacientes que consultaron por esterilidad en Rosario, Santa Fe y Villa Libertador General San Martín (Entre Ríos). Ahí se demuestra que los agroquímicos están produciendo alteraciones en la calidad del semen de los productores expuestos a esas sustancias. Una investigación del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, de Buenos Aires, presentada en el 33° Congreso Argentino de Pediatría (2003) detectó que el 90,5% de las madres que alimentaban a sus bebés a pecho tenían plaguicidas organoclorados, como DDT, Mirex y endosulfán. “Es muy duro, pero es necesario decir a los productores sojeros que el endosulfán que alegremente derraman sobre la soja está alimentando a sus hijos y nietos a través de las tetas de sus mujeres”.

MERCADO Y CIENCIA. El estudio de Carrasco fue rápidamente atacado. Clarín y La Nación deslizaron con elegancia sus dudas respecto de la validez científica; a esa reacción siguió una de solidaridad. Firmada por los integrantes de la Red de Investigadores, Intelectuales, Técnicos y Artistas, circuló una solicitada donde se denuncia la “intromisión mercantilista y pragmática del poder económico sobre la autonomía del sistema científico-universitario”.

Además de la campaña mediática de desprestigio, Carrasco fue amenazado. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera”, respondió a Página/12. “Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”. Preguntado por los colegas que contribuyeron en el desprestigio, Carrasco dijo que “no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como en la Argentina. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede aquí es casi un experimento masivo”.

UN DEBATE, AQUÍ Y AHORA. La semana pasada, en una jornada llamada Agroquímicos: su impacto en la sociedad y el ambiente, la ingeniera agrónoma Cristina Arregui opinó que el debate por el uso de plaguicidas actualiza las viejas antinomias entre ciencia básica y tecnología aplicada, confrontación que a la vez se puede traducir en una suerte de enfrentamiento entre el sector urbano y el rural.

En esa charla, Arregui difundió algunas estadísticas que ayudan a entender el fenómeno. Por caso: el 72% de los tratamientos vinculados a problemas derivados del uso de agroquímicos corresponden a productos catalogados por el Senasa como clase III y IV: los menos tóxicos. Y apenas el 1% están relacionados con plaguicidas clase I: los más peligrosos. En el cordón hortícola de Santa Fe, donde desde hace casi una década se tienen certezas acerca de los efectos negativos de los agroquímicos en la leche materna, se estima que sin su aplicación se perdería un 30% de la rentabilidad.

“Los plaguicidas son componentes tecnológicos riesgosos e imprescindibles”, opinó Arregui. La ingeniera consideró importante que los productores acudan a profesionales antes de decidir aplicaciones masivas. También se manifestó a favor de mayores controles del Estado –acaso el único aspecto en que coinciden quienes defienden y quienes demonizan los agroquímicos– y aseguró que, en comparación con los que se comercializaban 10 o 15 años atrás, los plaguicidas ahora son mucho menos tóxicos.

En la misma jornada, la investigadora del Intec Argelia Lenardón puso sobre el tapete la cuestión de la información que las empresas productoras de plaguicidas ocultan. Adelantó que un grupo de abogados ambientalistas se aprestan a iniciar acciones para que la Justicia exija que en los marbetes de los productos se explique con claridad, y de forma completa, cuáles son los compuestos incluidos y cuáles los posibles peligros derivados de su uso. El motivo de fondo: los innumerables casos de intoxicaciones registrados por el uso doméstico de productos peligrosos. (Sólo en los Estados Unidos, el costo del mal uso de productos químicos –envenenamientos, pérdida de ganado, granos y árboles, gastos en el sistema de salud– fue estipulado en 539 millones de dólares durante 2007).

“Considero que nadie se envenena porque quiere, a no ser un suicida”, opinó Lenardón. “Creo que los plaguicidas, bien usados y bien controlados por quien corresponde, son de mucha utilidad. Las leyes para su control desde la cuna a la tumba, es decir fabricación, traslado, almacenamiento, rotulado, expendio y desechos de recipientes, están hechas y son muy buenas, pero no existen entidades reconocidas para el control, a pesar de que el Estado debería ocuparse de su cumplimiento”.

El crecimiento de la producción de soja es un fenómeno que derivó en el aumento –a nivel global– de la producción de carne y pollo. Sin embargo, los alimentos son cada vez más caros. El crecimiento de la población mundial ha disparado un doble fenómeno que en los países exportadores de materia prima ya conocemos de memoria: mayor superficie cultivada y mayor uso de productos químicos para mejorar el rendimiento de esos cultivos. Uno de esos productos, el endosulfán, dejará de comercializarse en junio de 2011. Recién entonces, dentro de dos años, su venta y su aplicación estarán prohibidas por la fuerza de la ley.

SANTA FE, ENTRE MONSANTO Y VIETNAM. Mientras en nuestra región –y en casi toda Latinoamérica– se utiliza glifosato como principal herbicida, las empresas productoras ensayan su sustituto. En los Estados Unidos, Basf y Monsanto trabajan en el desarrollo de un nuevo herbicida a base de dicamba: un compuesto que fue registrado en 1967 y que sirvió, junto con el agente naranja, como arma química en la guerra de Vietnam. “Cuando la soja resistente al dicamba salga al mercado, Monsanto retirará toda la soja RR, que pasará a ser obsoleta ante el avance de las malezas resistentes al glifosato, dejando sólo la nueva soja”, se puede leer en un artículo publicado en la revista científica Science en mayo de 2007. El avance hacia el nuevo agroquímico está basado en un descubrimiento de investigadores de la Universidad de Nebraska: un gen que permite obtener plantas tolerantes. Monsanto había suscripto un acuerdo con esa universidad para el desarrollo de esos cultivos. El herbicida dicamba es utilizado en los Estados Unidos en espárragos, cebada, sorgo, soja, caña de azúcar y trigo. También para conservar campos de golf y céspedes residenciales. Su renacimiento está relacionado con una dificultad que ya se presenta en las regiones sojeras de los Estados Unidos –también en Brasil y en nuestro país–: las malezas resistentes al glifosato. Syngenta, uno de los mayores productores mundiales de dicamba –Basf es el principal–, cerró una alianza con Monsanto para desarrollar los cultivos. Monsanto espera poder lanzar al mercado nuevos cultivos tolerantes al dicamba a partir de la próxima década (el diario El Tiempo, de Colombia, estima que será en 2013) como respuesta a los inconvenientes de las nuevas plagas; investigadores del Inta ya llevan detectadas 29 especies que toleran el glifosato. La toxicidad de los productos a base de dicamba fue probada en nuestra región. En septiembre de 1993 fueron atendidos en el Heca de Rosario dos jóvenes residentes en área rural de Zavalla, sur santafesino, y un tercer paciente, hermano de uno de los anteriores: tuvieron una exposición dérmica importante al dicamba al atravesar un campo de trigo fumigado. En los primeros casos se detectó un cuadro de calambres musculares abdominales. El tercer paciente –de 16 años– tuvo náuseas, vómitos y agitaciones. Evolucionó al principio, pero luego murió en la guardia del hospital, en forma súbita.

Publicado en Pausa #38, 12 de junio de 2009.

Intoxicados


El paquete tecnológico que invadió la provincia con soja y fumigaciones muestra sus peores “efectos colaterales”, sobre todo en los pueblos del interior. La pelea de fondo es entre la rentabilidad de unos pocos privilegiados y el derecho a la salud de la mayoría.

Por Ezequiel Nieva

Una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, un pedido de renuncia, una campaña en contra de las fumigaciones, un sinfín de recursos de amparo, una serie de falencias cada vez más visibles en cuanto a las normativas de regulación y control y una creciente difusión de los efectos causados por el uso de agroquímicos renovaron el debate acerca de cómo se produce en la región y en el país.

Santa Fe es uno de los escenarios centrales de ese debate. No sólo porque está en discusión la delimitación de una nueva línea agronómica –o sea, cuáles son los límites hasta donde se puede fumigar– sino porque las estadísticas que se conocen han encendido la alarma de los ambientalistas. En la provincia, por ejemplo, los casos de cáncer gástricos y de testículos triplican la media nacional.

El pregonar de las organizaciones ecologistas produjo algunas respuestas. El ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio, declaró que: “difícilmente podamos ir mucho más allá de nuestros esfuerzos si la sociedad entera no nos empieza a acompañar, sobre todo aquellos núcleos de decisión, desde la industria y desde tantos otros lugares donde se contamina”. En paralelo, y financiado con recursos de la Nación y de organismos internacionales, el gobierno provincial lanzó un programa que apunta a insertar en el mercado a los pequeños y medianos productores, en particular los que procesan en pequeñas industrias familiares materia prima originaria de la producción orgánica o convencional. En el lanzamiento se explicó que el programa buscará fomentar cultivos que respeten las normas ambientales, “productos socialmente correctos”.

Se atendería así a la agroindustria familiar, denominada “Fábrica del productor”. Para ello, se ayudará a los pequeños y medianos productores a insertarse en el mercado, de lo que se desprende habrá una mayor generación de ganancias para las familias pertenecientes al medio rural y más empleo.

“Este programa apoya la inclusión social, actúa por medio del beneficio, transformación o procesamiento en pequeñas industrias familiares con materia prima originaria de la producción orgánica o convencional, integra la agroindustria familiar al mercado consumidor, posibilita la obtención de un producto diferenciado y con valor agregado, promociona productos típicos de la región, fortalece la economía local y regional, respeta las normas sanitarias, ambientales y fiscales con productos socialmente correctos”, explica el parte oficial.

Más allá de los públicos posicionamientos respecto de los derechos de exportación a la soja, la movida aparece como una alternativa al modelo agropecuario vigente, cuyas características principales se empezaron a delinear en 1996, cuando de la mano del entonces secretario de Agricultura de la Nación, Felipe Solá, ingresó a la Argentina la soja RR (resistente al Roundup, el plaguicida a base de glifosato más vendido en el país): concentración de la tierra en pocas manos, expansión de la frontera agrícola (con sus consecuencias conocidas: deforestación, sequías, desaparición de especies autóctonas) y un uso cada vez más intensivo de los productos químicos que ayudan a combatir las plagas.

En 1989 se vendieron unos 30 millones de litros de plaguicidas en el país; en 2006, 236 millones. Teniendo en cuenta el crecimiento de la superficie cultivada, en 1989 se aplicaban dos litros por hectárea por año; en 2006, tres litros y medio. En la provincia aún no se conocieron del todo los efectos más nocivos por el simple hecho de que no es tan intensivo el uso del glifosato: se estima que, en promedio, se realizan tres o cuatro aplicaciones anuales. En la comunidad científica es conocido el refrán que dice que todo es veneno y que el peligro está en la dosis y no en su mero uso. Algunas experiencias cercanas pueden arrojar algo de luz sobre la cuestión.

PROHIBIDO ENVENENAR. En marzo la Justicia ordenó suspender las fumigaciones en San Jorge, departamento San Martín, atendiendo un recurso de amparo interpuesto por un grupo de vecinos, avalado por el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat). El fallo del juez Tristán Martínez regirá hasta que el Concejo Deliberante y la Municipalidad delimiten con claridad la línea agronómica. El pedido argumenta la ineficiencia de los controles y la decisión de las autoridades comunales de privilegiar la producción antes que la salud de los vecinos.

Desde el ambientalismo calificaron la acción de las 22 familias que motorizaron la movida como “histórica” y hablaron de “la urgente necesidad de terminar definitivamente con las fumigaciones irracionales”; los vecinos refirieron lo que viene sucediendo en los últimos cinco años: cuando se fumiga, deben encerrarse en sus casas y, aún así, por varios días les duele la cabeza, les pica y se les seca la garganta, se les irritan los ojos y se les cubre la piel con ronchas y picazones.

Los afectados viven en el barrio Urquiza, en el noreste de San Jorge: el límite de la zona urbana, un lugar que desde el auge de la soja viene siendo duramente castigado con reiteradas fumigaciones aéreas y terrestres realizadas por los propietarios y arrendatarios de los campos linderos.

En octubre del año pasado, luego de haber sido fumigado un campo ubicado frente a la casa de Viviana Peralta y José Cavigliasso, su hija Ailén, de 2 años, debió ser llevada de urgencia al hospital, donde el médico de guardia le diagnosticó un bronco-espasmo. Seis veces más, en sólo tres días, la niña debió ser llevada al hospital para que le colocaran oxígeno, porque no podía respirar. Su rostro se veía hinchado y con un color morado oscuro; el neumonólogo que la atendió, además de suministrarle numerosos medicamentos, sugirió a los padres que evitaran que la niña volviera a estar en su casa en caso de otra fumigación.

Ailén viene luchando por su salud casi desde que nació: a los cinco días de vida sufrió el mismo cuadro, que se repitió a los ocho meses: se le cerró el pecho y no podía respirar. En el Hospital de Niños de Santa Fe estuvo internada dos días, hasta que sus padres y los médicos comenzaron a notar que las fumigaciones la afectaban. Hoy, Ailén toma corticoides a diario.

Alexis Jesús Cabral, de 16 años, vive enfrente del mismo campo. Unos días después de una fumigación tuvo un aparente cuadro de gripe. Luego se le cerró el pecho de tal forma que tuvieron que llevarlo al médico, quien diagnosticó un bronco-espasmo y también recomendó a la familia abandonar la casa en épocas de fumigación.

Los vecinos y los ambientalistas del Cepronat invocaron en el amparo el artículo 41 de la Constitución Nacional: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras”. También el 43: “Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley”.

En la acción de amparo los vecinos solicitaron al juez que prohíba terminantemente volver a fumigar los campos ubicados al límite del barrio Urquiza, teniendo en cuenta las condiciones del lugar, las características químicas y los efectos nocivos para el ambiente, las personas y los animales de los productos utilizados (principalmente Roundup). El juez resolvió “por razones de prudencia y sentido común” hacer lugar a la acción de amparo y ordenó la prohibición, efectiva en una distancia no menor a los 800 (fumigaciones terrestres) y 1.500 metros (aéreas).

También en Desvío Arijón, departamento San Jerónimo, hubo acciones, pero en sentido contrario. El 17 de marzo, un grupo de vecinos decidió impedir la fumigación de los campos que se encuentran a 50 metros de sus domicilios. Denunciaron las constantes violaciones a la norma que protege los asentamientos de las zonas rurales e iniciaron una protesta amparados en la Ley de Fitosanitarios, que establece que las fumigaciones terrestres sólo pueden hacerse a una distancia de más de 500 metros de áreas urbanas. Por esa acción fueron denunciados ante la Justicia, bajo la figura de “invasión de propiedad privada”.

Uno de los vecinos, Jeremías Chauque, refirió el caso a Indymedia: “Estaba en mi casa y veo que una fumigadora venía por el campo de al lado. No me pude contener. Ya el año anterior había pasado el avión fumigando y toda la familia quedó afectada, así que ahora, cuando vimos el mosquito, nos fuimos hacia donde estaba para que se detenga. Fue un acto de desesperación. Me molesta que siempre suceda lo mismo: se nos acusa a nosotros que somos violentos pero no es así, uno tiene que llegar a cortar una ruta o a pararse delante de una máquina para que no nos sigan envenenando”.

Jeremías continuó: “Tenemos casos de partos prematuros, nenas que a los seis años ya están menstruando, problemas en al piel en niños y adultos. Hace diez años, cuando vinimos, esto era todo de frutillas, pero sucede que ahora estamos rodeados de soja. A 30 metros de mi casa tengo soja y nuestros hijos ya están teniendo problemas de salud”.

EMERGENCIA. Los casos de San Jorge y Desvío Arijón, sumados a otros anteriores y nunca resueltos, empujaron al Cepronat a lanzar la campaña ¡Paren de fumigar!; además, exigen que se cumpla la resolución 55 de la Defensoría del Pueblo (del año 2007), en la que se aconsejaba al gobierno santafesino, a la Dirección de Sanidad Vegetal y a la Subsecretaría de Municipios y Comunas delimitar en forma urgente la línea agronómica en todas las localidades provinciales.

Una de las primeras actividades de la campaña fue convocar a organizaciones sociales, instituciones educativas, partidos políticos y grupos culturales al “Primer Plenario Contra los Agrotóxicos”, desarrollado el 9 de mayo en Arroyo Seco. Partieron de un diagnóstico de cuatro puntos: el modelo productivo fue pergeñado por las grandes empresas transnacionales y aceptado por las distintas administraciones de gobierno desde los ‘90, promovido por un sector productivo con intereses económicos y masificado a través de los medios de comunicación hegemónicos; el modelo de desarrollo fomenta el productivismo sin reparar en los costos sanitarios, ambientales y sociales, garantizando mayores ganancias para un reducido sector de la sociedad a través del saqueo de bienes comunes y del deterioro del ambiente, perjudicando la calidad de vida de los pueblos; las fumigaciones constituyen un aspecto fundamental para el sustento del modelo agroindustrial, mediante el cual se está llevando a cabo un proceso de envenenamiento del que son víctimas todos los santafesinos; y el silenciamiento de esa situación responde a los intereses económicos en juego que fomentan la desinformación, el ocultamiento y la tergiversación de las consecuencias del modelo productivo.

A partir de ese diagnóstico, los participantes del plenario emitieron una declaración en la que proponen alentar la participación ciudadana y poner de manifiesto “la necesidad del compromiso de los vecinos para presionar a las autoridades en la toma de sus decisiones políticas”, exigir la reforma del Código Penal en lo referido a delitos ambientales y también la modificación de la Ley 11.273 de Fitosanitarios, en cuanto a la delimitación de la línea agronómica. Además, se acordó reclamar a las autoridades la implementación de un nuevo modelo de producción que no admita la utilización de transgénicos y que promueva las producciones frutihortícolas y agroecológicas para la obtención de alimentos sanos, accesibles y económicos para todos los santafesinos, bajo el marco conceptual de la soberanía alimentaria y el fomento del autoabastecimiento local.

En el plenario también se denunciaron las “falsas expectativas” sobre los biocombustibles, un negocio que en la provincia ya genera jugosos dividendos –para las multinacionales que lo explotan– y que tiende a crecer en virtud del contexto internacional: la Unión Europea ordenó a sus estados miembro que para el año 2020 al menos el 10% del combustible usado en los autos sea reemplazado por biocombustibles. Y se acordó pedir que se declare la emergencia sanitaria-ambiental en todo el territorio provincial.

MALA LECHE. Un estudio realizado en el año 2000 por especialistas del Laboratorio de Medio Ambiente del Intec (Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química, dependiente de la UNL y el CONICET) detectó la presencia de plaguicidas organoclorados en la leche materna de un grupo de mujeres del cinturón hortícola de Santa Fe.

El estudio partió de la siguiente inquietud: la leche materna es una de las vías de excreción de tóxicos del organismo, por su gran cantidad de grasa, y a su vez la forma ideal de alimentación infantil, por eso para los investigadores resultaba interesante conocer los niveles de contaminación en la población local. “Una característica importante de los plaguicidas organoclorados es la habilidad para concentrarse a través de la cadena trófica alimentaria, alcanzando mayores concentraciones en los niveles tróficos superiores debido a que son solubles en grasa y tienen una baja solubilidad en agua. De esta forma penetran en vegetales y animales y son incorporados a las fases lipídicas de fluidos y tejidos, incluyendo al hombre”, explicó una de las investigadoras, Argelia Lenardón.

Se analizaron 52 muestras de leche materna recolectadas en hospitales públicos regionales, en busca de determinar la concentración de 12 de los compuestos utilizados en la producción agrícola y frutihortícola. En ninguna de las muestras encontraron todos los compuestos investigados, pero en el 86% de ellas se detectó al menos uno de los plaguicidas analizados.

“Los niveles de contaminación de leche materna y la información de otros autores sugiere una estrecha relación con el uso de agroquímicos, tanto en actividad agrícola, en las granjas y en el hogar como en la ingesta que se produce a través de la cadena alimentaria”, agregó Lenardón. Pese a los resultados, el estudio no se continuó porque resulta demasiado dificultoso el muestreo y el hecho mismo de tomar la muestra: se determina como resultado una intoxicación sin solución inmediata.

“Es un problema que debe ser tratado con mucho cuidado porque puede llegar a ser grave. En otros países donde se han realizado este tipo de estudios se observan problemas para los bebés en el crecimiento, en el desarrollo de distintos órganos y también para la mamá”, continuó Lenardón. “Sucede que el plaguicida no mata de golpe: se concentra en el organismo y puede llegar un momento en que esa concentración sea máxima y traiga problemas. A su vez, la sintomatología de una contaminación con plaguicida parece un simple ataque de hígado: vómitos, calambres, dolor de cabeza. Entonces los médicos tampoco están preparados para determinar cuando una persona está contaminada con un plaguicida”.

UNA LEY QUE SE CAE. De todos los puntos discutidos en el plenario, los ecologistas ya avanzaron en uno: la discusión por la modificación de la ley 11.273. La semana pasada, vecinos de distintas localidades del interior se reunieron con los miembros de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados de la provincia; en el encuentro discutieron las reformas sobre la actual Ley de Fitosanitarios. “La reiteración de las denuncias pone en evidencia la extensión del problema”, justificó el diputado provincial Antonio Riestra. Hubo delegaciones de San Jorge y Desvío Arijón, quienes vienen trabajando en conjunto con el Cepronat, Acción Educativa, Eco San Javier y el Centro de Educación Agrícola de Gálvez en la campaña ¡Paren de fumigar!.

Los vecinos y las organizaciones no gubernamentales entregaron documentos que respaldan las modificaciones a la ley 11.273, propuestas por Riestra. El legislador plantea establecer nuevas restricciones a las distancias permitidas de fumigación y una aplicación más estricta sobre los controles y la clasificación toxicológica de los pesticidas. También reclama una mayor intervención del Estado en el fomento de producciones agrícolas alternativas.

Antes de ese encuentro, los legisladores mantuvieron conversaciones con otros actores involucrados en el tema: profesionales de la agronomía y empresarios dedicados a la aerofumigación. Los vecinos de San Jorge y Desvío Arijón invocaron el principio de precaución consagrado en la Constitución Nacional para solicitar que las modificaciones a la ley se realicen con el objetivo de producir una real mejora en la protección de la salud de las comunidades y del ambiente; los integrantes de la Comisión de Medio Ambiente se comprometieron a incluir, dentro de sus posibilidades, las acotaciones realizadas por las ONG.

QUÉ DICEN LAS RANAS. Un estudio del investigador de la UNL Rafael Lajmanovich asegura que algunos plaguicidas provocan malformaciones en la fauna y que, además, han causado una importante disminución en la población de sapos y ranas. “Es una apreciación que podemos casi decir que es cierta y que no sólo se observa en nuestro país sino también a nivel mundial”, explicó el especialista en una entrevista con LT10. “El fenómeno de la declinación de anfibios se observa en todo el mundo y es multicausal, pero una de las causas es el uso de agroquímicos”.

Según Lajmanovich, el uso de plaguicidas no sólo ha degradado el hábitat en general sino que ha provocado “problemas en la fauna silvestre, entre ellos, distintos tipos de malformaciones en animales”. El investigador trabaja desde 2003 en estudios sobre el impacto del glifosato, viendo en detalle los problemas generados en el sistema esquelético de anfibios.

“Se supone que cuando se estudian animales considerados como indicadores ambientales, uno de los objetivos es alertar sobre lo que podría suceder eventualmente en poblaciones humanas. Pero yo no opino sobre la salud humana. Extrapolar resultados es aventurado. Sólo me remito a decir que existen leyes que reglamentan la distancia desde donde se debe aplicar el agroquímico”, agregó.

Los anfibios son buenos indicadores ambientales, entre otros motivos, porque su piel es permeable: respiran por ella. El diagnóstico del investigador de la UNL es claro: están en riesgo ecológico. ¿Por qué? Principalmente por la expansión de la frontera agrícola, que derivó en deforestaciones excesivas, trastocó el hábitat natural de buena parte de la región y contribuyó a acentuar el cambio climático. A principios del siglo XX había, se estima, unas 105 millones de hectáreas forestales; hoy quedan 33 millones.

El fenómeno está directamente relacionado con la sojización del país. Desde la explosión del monocultivo transgénico, cada estudio ambiental comprueba que el uso de agroquímicos excede considerablemente los límites fijados. Para el caso, los trabajos de Lajmanovich y su equipo de colaboradores pueden servir de muestra: estudiando siempre los anfibios, encontraron restos de endosulfán –un pesticida que está catalogado como “muy tóxico” en comparación con el popular y “ligeramente tóxico” herbicida glifosato– aún en parques protegidos como el General San Martín (Entre Ríos).

Lo mismo ocurrió en los estudios que realizaron en Monte Vera, Ángel Gallardo y San Javier: residuos de endosulfán en cantidades hasta tres veces superiores a lo permitido por ley. Los dos pesticidas intoxican el agua, según han probado los numerosos estudios que desmienten el discurso de las empresas que los producen –que los catalogan como biodegradables– y además afectan en forma directa a la fauna.

Lajmanovich se ha especializado en las malformaciones detectadas en anfibios: ranas con un quinto miembro, sapos a los que les faltan pedazos de piel y un extenso catálogo de hallazgos. Propios de Chernobyl.

Nota relacionada
Para evitar más daños en el largo plazo. El municipio santafesino formalizó su compromiso para el uso seguro de plaguicidas al firmar, la semana pasada, un convenio de colaboración con la Facultad de Ingeniería Química de la UNL. “Siempre hemos señalado que Santa Fe tiene en el mundo académico y científico una de las herramientas más valiosas para la transformación de la propia ciudad, para encontrar posibilidades de desarrollo sustentable”, dijo el intendente Mario Barletta. El objeto del convenio es la coordinación de acciones preventivas para el manejo de los plaguicidas en la producción agroalimentaria regional y tendrá como destinatarios a los productores frutihortícolas, las empresas de fumigación y las entidades vinculadas con la aplicación de agroquímicos. La inquietud de las autoridades locales surge de la certeza acerca del uso de pesticidas en la producción de alimentos. “Plantea un grave problema de salud pública, debido a las consecuencias que, en el largo plazo, derivarán de la ingesta de dosis moderadas de residuos”, argumentaron. En la producción de frutas y verduras es frecuente el uso de plaguicidas para controlar los insectos y las malas hierbas. Por eso la Municipalidad anunció un impulso para las políticas que buscan impedir residuos nocivos. “Tenemos una oportunidad única para la reconversión de nuestro cordón frutihortícola en todos los aspectos: social, económico y ambiental”, aseguró el intendente.

Publicado en Pausa #38, 12 de junio de 2009

domingo, 14 de junio de 2009

Para pensar bien antes de entrar al cuarto oscuro


Nadie termina de bajar el tono: quienes están en el Ejecutivo, hablan del apoyo a sus gestiones. Y quienes están en el llano afirman (una vez más) que son las figuras del “cambio”. Senadores, diputados nacionales y concejales son los puestos en disputa. Y todos tienen los ojos clavados en 2011.

Con el dato saliente de que 78 mil jóvenes votarán por primera vez en su vida (son más de 2.300.000 los empadronados), Santa Fe se apresta a renovar el 28 de junio nueve de sus 19 bancas de diputados y las tres de senadores en el Congreso Nacional. Pero hay mucho más en disputa en las legislativas. Entre otras cosas, el futuro político de Carlos Reutemann y de Hermes Binner que, como Néstor Kirchner y un puñado de dirigentes más, juegan un partido preparatorio en vistas de las presidenciales de 2011. Y, de por medio, la batalla por el modelo económico de los próximos años: un argumento que desde el kirchnerismo se plantea como eje del debate.

De hecho, el principal dirigente de ese sector en la provincia, Agustín Rossi, comparó estas elecciones con las de 1987 y 1997, en el sentido de que un resultado u otro puede determinar la continuidad y el afianzamiento del kirchnerismo o decretar el principio del fin. Como prueba de ello, el PJ santafesino llega dividido y sin poder presentarse como tal (lo hará mediante dos listas que no suman sus votos sino que compiten entre sí: la de Rossi y la de Reutemann).

Para este último, por lo demás, es una elección particular: se trata de la primera campaña que afronta el ex piloto de Fórmula 1 desde 2003. Lo hace contra los Kirchner y junto a Obeid quien también, aunque no sea candidato, participa activamente del debate, al menos desde los medios (justamente a él le cargaron, particularmente desde el reutemanismo, el sayo de la derrota de 2007).

Binner, que tampoco es candidato y también está de campaña, enfrenta la primera parada brava desde que es gobernador. Junto a sus aliados (UCR, ARI, PDP, SI, PC, etc), buscará un doble éxito: la que se impongan sus listas de legisladores nacionales, en junio, y las de concejales, en las provinciales del 6 de septiembre.
Igual que hace algunas semanas (ver Pausa #34), ofrecemos aquí un meticuloso informe sobre quiénes son los candidatos.

SANTA FE FEDERAL. Carlos Reutemann: piloto, dos veces gobernador, actual senador, va por la renovación de su banca y enfrenta a dos contendientes que lo consideran su rival directo, en el más amplio de los sentidos. Participa de una campaña por primera vez desde que fuera candidato en 2003. Como él, Roxana Latorre también va por su reelección. En 2007 apoyó con fervor la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner; ahora se despegó del kirchnerismo, también como su jefe. Hace dos años debió bajarse de su candidatura a gobernadora por la poca adhesión que tuvo su campaña. El dúo busca repetir el 2-1, conservando la mayoría en el Senado. De ahí que no haya analista político que se resista a especular sobre lo que una eventual victoria de este sector pueda suponer para 2011.

De ahí, también, la importancia de los suplentes. En primer lugar aparece Ricardo Spinozzi, actual presidente del PJ provincial y senador provincial –segundo mandato consecutivo– por el departamento General López. Un acérrimo reutemanista. Fue secretario Legal y Técnico de la última gestión del Lole y ahora codirige el partido fronteras adentro de la provincia, en un tembloroso equilibrio con el sector de Rossi. Tras Spinozzi aparece la actual intendenta de Esperanza, Ana María Meiners, que llegó a su cargo en las elecciones de 2007, luego de ocupar una banca en el Concejo esperancino por dos años: un cambio de signo político opuesto al que se registró a nivel provincial, igual de histórico.

Otros tres colaboradores fieles encabezan la lista de diputados nacionales. Daniel Germano, contador, ministro de Educación de la última gestión de Reutemann (entre agosto de 2002 y octubre de 2003), sucesor de Gualberto Venecia y Alejandro Rébola; Celia Arena, la actual secretaria privada del Lole, ex secretaria de Promoción Comunitaria (reemplazó a Adriana Cavutto, desplazada por acopiar donaciones que debían llegar a los inundados y desviarlas para su uso en la campaña de Hammerly y Balbarrey, los candidatos del entonces gobernador en las elecciones de 2003); y Juan Carlos Carranza, ministro de Gobierno de Reutemann y responsable del comité de crisis durante la inundación, hoy su jefe de asesores en el Congreso Nacional.

Detrás de ellos, Juan Carlos Forconi (ex concejal, ex secretario de Promoción Comunitaria en la última gestión de Jorge Obeid, ex presidente del Ente de la Reconstrucción, ex dirigente de Unión en la gestión Malvicino), Andrés Medina (ingeniero civil de Reconquista, actual funcionario de la UTN), Noemí Azcona (médica nefróloga de Venado Tuerto, que fue funcionaria municipal y directora del Samco), Edelso Gunziner, Ignacio Martínez y Mónica Monti.

FRENTE PARA LA VICTORIA. Los candidatos a senadores nacionales son Claudio Leoni y Rita Colli. Leoni es el principal referente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales, entidad que aglutina a todos los gremios del sector en la provincia y que a su vez representa en forma directa a más de 30 mil trabajadores. Fue reelecto con el 99% de los votos de los sindicalistas municipales. Junto a Juan Carlos Mazzón, fue uno de los primeros kirchneristas que operó en la provincia –ya desde 2003– a favor del espacio político que lidera el matrimonio presidencial.

Colli es psicopedagoga, fundadora y secretaria general del Sindicato de Amas de Casa en Rosario. También es presidenta de la Obra Social de esa entidad y coordina el programa Valorar (Programa Nacional de Agregado de Valor), de la subsecretaría de Defensa del Consumidor de la Nación: una herramienta que coordina estratégicamente las acciones y políticas para el sector agroindustrial. En 2007 fue parte de la nómina para diputados de Concertación Plural (espacio del Frente para la Victoria) junto a Federico Reutemann, Luis Rubeo, Silvia de Césaris (UPCN), Alberto Monti, Enrique Marin, Claudia Saldaña, Alberto Cejas (titular de Foecyt), Martín Labbe (presidente comunal de Teodelina) y el ex ministro reutemanista Esteban Borgonovo: un espacio heterogéneo, cuyos integrantes hoy están dispersos en la distintas corrientes del PJ santafesino.

Los candidatos suplentes son Eduardo Seminara y Carina Valli. Seminara es vicerrector de la Universidad Nacional de Rosario, licenciado en Comunicación Social y magister en Desarrollo Económico. Tiene una amplia militancia en la defensa de los derechos humanos: desde su profesión se manifestó a favor del proyecto de ley de servicios audiovisuales, que pretende reemplazar a la ley 22.285, vigente desde la dictadura, que rige el funcionamiento de los medios de comunicación en el país.

Valli es abogada, nacida en Recreo y concejala de esa ciudad desde 2005. Preside la Comisión Urbano Ambiental y Economía y es militante de Confluencia Santafesina.

La lista para Diputados la encabeza, naturalmente, Agustín Rossi. El jefe de la bancada oficialista en la Cámara Baja nacional es uno de los principales dirigentes del kirchnerismo, que juega contra Reutemann una pelea en diferido: de los resultados que se registren en nuestra provincia y en la de Buenos Aires surgirá una nueva relación de fuerzas entre el ex presidente y el actual senador. Aunque la continuidad de Rossi no esté en juego –aún haciendo una malísima elección, es improbable que el Frente para la Victoria no logre ingresar un diputado sobre nueve posibles–, también él se juega mucho en junio.

Rossi fue electo concejal en 1987. En 1991 ejerció la Presidencia del Concejo Municipal de Rosario. En los años posteriores continuó militando en distintos ámbitos, aunque sin ocupar cargos públicos. En 2001 accedió nuevamente a una banca en el Concejo rosarino. En los períodos 2004 y 2005 fue presidente del cuerpo; allí estaba, comenzando a trabajar por la renovación, cuando le ofrecieron encabezar la lista de diputados nacionales, tras las negativas de Horacio Rosatti y la entonces vicegobernadora María Eugenia Bielsa. Rossi aceptó el desafío y perdió contra Binner, candidato del Frente Progresista Cívico y Social, que debutaba en el paño electoral. Esa derrota le valió un reconocimiento: dos veces consecutivas fue electo por sus pares como presidente del bloque.

El periodista Juan Carlos Bettanin, ex funcionario de las gestiones de Víctor Reviglio y de Obeid, ex candidato a intendente de Santa Fe y ex concejal (en su momento fue uno de los cuestionados por sus “compañeros” a raíz de haber votado al radical Darío Boscarol como presidente del Concejo), es el segundo en la lista. Otra ex funcionaria obeidista, Ana Berraute, va tercera: la actual diputada nacional es una de las que se presenta a elecciones buscando renovar su cargo. Es también una de las pocas que queda firme en el kirchnerismo, tras el éxodo que siguió a las salidas del Lole y de Obeid del oficialismo. Berraute es docente, fue directora de la Regional IV de Educación de la provincia y, en la actualidad, ocupa el cargo que otrora le correspondiera a María del Carmen Alarcón, eyectada de la Presidencia de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara Baja nacional por su rechazo a las políticas económicas K (en particular, aquellas dirigidas a los dueños del agro).

En cuarto y quinto lugar, Martín Gainza y Armando Perichón. Gainza, ex concejal del reutemanismo (1999-2003), ex funcionario de la Secretaría de Servicios Públicos durante la gestión Balbarrey (cargo que abandonó para ocupar el de director regional de la Ansess), es un funcionario que se define como “amigo personal del jefe de Gabinete Sergio Massa” (El Litoral, 24 de julio de 2008). Pericón fue titular del Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) pero presentó su renuncia después de las protestas del cantante Roberto Sánchez, más conocido como Sandro, por la difusión de su inscripción en una lista de espera como donante. Perichón luego le pidió disculpas a Sandro por haber revelado que esperaba un trasplante cardiopulmonar, aunque buscó atribuir ese error a su “inexperiencia en el manejo de los medios”. Los hechos ocurrieron a mediados de abril de 2008; en febrero de 2009, Perichón se convirtió en el director del Pami de Rosario.

FRENTE PROGRESISTA CÍVICO Y SOCIAL. Para primer senador nacional va el socialista Rubén Giustiniani. El rosarino exhibe un amplio currículum. De 1983 a 1984 fue integrante del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Rosario. Entre 1984 y 1986 integró la Mesa Ejecutiva Nacional de la Federación Universitaria Argentina, mientras se desempeñaba como vicepresidente de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. Del 89 al 91 fue director de Relaciones Internacionales de la Municipalidad de Rosario; en 1993 fue electo Decano de la Facultad Ciencias Exactas e Ingeniería de la UNR y, en 1995, designado como secretario de Gobierno de la Municipalidad de Rosario. En 1997 fue electo diputado nacional y reelecto nuevamente cuatro años más tarde.

En la Cámara Baja presidió la Comisión de Recursos Humanos, durante el período 2000/2003, e integró las comisiones de Educación, Relaciones Exteriores y Obras Públicas. Sus principales proyectos fueron la Ley de Ingreso Mínimo Garantizado, el Impuesto Extraordinario a las Empresas de Servicios Públicos Privatizados, un Procedimiento de Audiencias Públicas, un Marco Regulatorio de los Servicios Públicos, la Tasa de Mejora Vial, la desindexación de tarifas de servicios Públicos. También bregó por el fin de las concesiones viales, por la modificación a la Ley de Pasantías Universitarias, por la reducción de las contribuciones patronales a sujetos exentos en el IVA y por una franquicia tributaria para capacitación y formación profesional. Impulsó la sanción de la nueva ley migratoria (Ley 25.871) y en 2003 fue electo senador nacional, en las elecciones que perdió ante la dupla Reutemann-Latorre y en las que por última vez, con la Ley de Lemas como sistema electoral vigente, el justicialismo venció en Santa Fe (en sublemas, Obeid-Bielsa por sobre Hammerly-Borgonovo, y en la sumatoria final por sobre Binner-Paulón).

Giustiniani integra actualmente cuatro comisiones en el Senado y es autor de dos libros: Migración: un derecho humano (Prometeo, 2005) y Hacia una democracia de nuevas bases (Sudamericana-Copppal, 2006). Es, además, presidente del Partido Socialista a nivel nacional: el sector que lidera, apoyado por Binner y Miguel Lifschitz, el intendente de Rosario, se impuso en internas al que lideraban los dirigentes socialistas que no piensan que el kirchnerismo sea “el enemigo”.

No debe olvidarse, además, que hoy podría ser el vicepresidente, si hubiera triunfado en 2007 junto Elisa Carrió.

Como compañera de fórmula del senador –deberá obtener más votos que, al menos, uno de los candidatos peronistas, si quiere lograr su reelección–, aparece María Silvia Migno: una mujer proveniente de la UCR, que pasó por la Legislatura entre 1999 y 2003, año en que perdió la senaduría provincial a manos de José Baucero. Migno es la hermana del intendente de San Javier. De senadores suplentes van Claudia Balague y Juan Agustín Moscoso.

La lista de Diputados del Frente Progresista abre con Jorge Mario Álvarez, también de la UCR, dos veces diputado provincial y tres veces presidente comunal de Arequito. Luego está Alicia Ciciliani, actual viceministra de Trabajo de la provincia e integrante de la Comisión de Trabajo Decente. “Lo que sufrimos” declaró Ciciliani a Crítica de Santa Fe “es consecuencia de una estructura económica que hay que modificar a nivel nacional. No podemos crecer como país al 8% anual y no haber avanzado con el problema del trabajo en negro, que supera el 40%”. Su frase de campaña: “Vamos a llevar al Congreso la cultura del trabajo y del diálogo”. En plena crisis laboral, con muchos conflictos abiertos, esa es una apuesta importante (y riesgosa) para el gobernador Binner.

Tercero aparece Carlos Comi, presidente del bloque del ARI en el Concejo Municipal de Rosario (su mandato termina este año). Luego, Carlos Favario, líder del PDP en Santa Fe, ex diputado provincial, cuya última irrupción pública fue rechazar la postulación de Eduardo Bistoletti para ocupar el cargo de Defensor del Pueblo (postulado por Binner). Quinta, la actual diputada Silvia Augsbuerger, militante socialista rosarina y ex concejala de la ciudad del sur, que también va por su reelección. Sexto, otro diputado que tiene mandato hasta diciembre de este año: Pablo Zancada. Detrás, Gonzalo Toselli, Marta Fassino y Roberto Cerutti.

LAS OTRAS LISTAS. El 28 de junio competirán además el Partido Autonomista (Ricardo Cuassolo y Mónica Estévez, para senadores; Raimar Ataide, primer candidato a diputado de la Nación); el Movimiento Independiente Renovador (Carlos Saba y Elena Iñurrieta, senadores; Juan Carlos Blanco, primer candidato a diputado); el Proyecto Sur bajo el sello del Partido Socialista Auténtico (Jorge Contesti y Julieta Haidar, candidatos a senadores; Carlos Del Frade, primer candidato a diputado); el Partido Obrero (María Remondino y Edmundo Finkelstein, senadores; Carlos Blanco, primer candidato a diputado) y Política Abierta para la Integración Social (Mario Deschi y Patricia Silva, senadores; Aldo Martín, primer candidato a diputado).

También están inscriptos el Movimiento Socialista de los Trabajadores (Alejandro Parlante y Norma Gabrieli, senadores; y Francisco Castellanos, candidato a diputado); el Partido de los Trabajadores Socialistas (Josefina Luzuriaga y Juan Carlos Bernasconi, senadores; y Oscar Hernández, primer candidato a diputado); el Frente de los Jubilados (Élida Grosso y Víctor Zaragoza, senadores; René Cornejo, candidato a diputado). Y otros tres que presentan idéntica nómina: el Partido Nacionalista Constitucional, el Partido del Campo Popular y el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (Modin), que postulan a Alberto Martínez e Inés Rivero como senadores y a José Bonacci como primer candidato a diputado nacional.

PRESOS Y PROCESADOS. Una de las novedades que tendrán las elecciones previstas para este año consiste en que, para las internas provinciales del 5 de julio, cerca de 1.300 procesados podrán votar. El ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti, fue quien comunicó que 1.293 procesados por la Justicia santafesina podrán ejercer su derecho a voto en las cárceles de la provincia, durante las elecciones internas abiertas que tendrán lugar próximamente.

El funcionario explicó que realizaron las gestiones para solicitar los documentos de cada uno de los internos y que el Registro Civil los va a confeccionar de manera de que, a partir de los próximos comicios provinciales puedan ejercer el derecho a voto. “Esto no existe en ningún lugar del país y Santa Fe es la primera provincia que lo pone en funcionamiento. Nos parece que es un hecho importante porque hace también al respetar los derechos dentro de la democracia”, destacó Bonfatti.

Los presos también podrán votar en los tres procesos electorales previstos para este año. A través del decreto 768, el gobernador Hermes Binner reglamentó la ley por la cual más de 800 detenidos sin condena firme pueden sufragar en los comicios nacionales, provinciales, municipales y comunales. La primera experiencia que tuvieron las personas privadas de la libertad sin condena fue en 2007, cuando 100 santafesinos en esta situación pudieron votar en las elecciones presidenciales

El decreto firmado por Binner toma como referencia el Código Electoral Nacional, en el que se estableció que “los procesados que se encuentren cumpliendo prisión preventiva tendrán derecho a emitir su voto en todos los actos eleccionarios que se celebren durante el lapso en que se encuentren detenidos”. La provincia adhirió a esa norma a través de la ley Nº 12.886, modificatoria de la ley Nº 4.990. Por eso, ahora el Tribunal Electoral de Santa Fe utilizará el Registro de Electores Privados de Libertad como marco para luego ocuparse de la habilitación de mesas en cada establecimiento de detención y correspondientes designación de las autoridades respectivas. El Estado santafesino buscará así garantizarle a 840 detenidos el derecho esencial democrático para los comicios del 28 de junio, 5 de julio y 6 de septiembre.


LOS DNI ADEUDADOS. El Registro Nacional de las Personas debe enviar 25 mil documentos de identidad atrasados al Registro Civil de la provincia, que se suman a otros 17 mil (5 mil corresponden a la ciudad de Santa Fe) que están acumulados en las oficinas locales, debido a que los titulares no se presentaron aún a retirarlos. El titular del Registro Civil, Álvaro Gaviola, dijo que ante esta situación es probable que se realice un operativo especial cerca de las elecciones para garantizar la correcta distribución de los documentos y evitar así las enormes colas que suele haber para esos momentos.


POCO TRABAJO Y MUCHA CAMPAÑA.
Luego de dos meses sin actividad, la Cámara de Diputados de la Nación volvió a sesionar antes de las elecciones. La última vez había sido el 18 de marzo, cuando se aprobó el adelantamiento excepcional de las elecciones legislativas al 28 de junio. Antes se suman tan sólo dos reuniones, junto a la celebrada el 11 de marzo, en lo que va del año. Luego de dos meses casi sin actividad debido a la campaña electoral de muchos legisladores que buscan renovar su banca como diputados, la semana pasada se retomó la actividad con una reunión de la comisión de Labor Parlamentaria, donde los presidentes de los distintos bloques acordaron un temario para la posterior sesión.

DE INTERÉS PÚBLICO. Quienes tengan dudas sobre el padrón o quieran consultar algún dato pueden hacerlo a través de la web: www.tribunalelectoral.santafe.gov.ar.

Publicado en Pausa #37

viernes, 29 de mayo de 2009

El derecho a otra oportunidad



Prevención y contención por un lado, capacitación y trabajo por el otro: recetas que aparecen como alternativa a la mano dura. “Las investigaciones sobre opinión pública en relación a temas de delito y castigo nos muestran un panorama distinto al que presentan los medios”, dice un especialista.


Por Mauro Epelbaum

¿Es el discurso de la mano dura –y las políticas que ese discurso propende y justifica– el único capaz de responder a los pedidos por una mayor seguridad? ¿Es el castigo la única vía? ¿Es la inseguridad –ese concepto tan amplio, tan vago y tan de moda– lo que dispara un clima de malestar social, de indignación repetida ante la injusticia permanente, o es el resultado de ese mismo malestar, de esa repetida injusticia? ¿No hay justicia por la inseguridad? ¿O será quizá que falta la seguridad porque lo que falta, desde hace mucho, es justicia?

Hace un mes Pausa convocó a profesionales especializados en diferentes disciplinas para reflexionar sobre el reclamo de la pena de muerte, expresado desde algunos sectores de la sociedad y difundido desde los medios de mayor alcance. En el pedido de la pena capital para quienes incurren en delitos como el homicidio, el abuso sexual o el robo a mano armada sólo se refleja una necesidad de venganza o, lo que sería más o menos lo mismo, la confusión de justicia con revancha.

Hay, sin embargo, otras connotaciones que se desprenden del hecho de que se pida terminar con la vida de quien cometió un delito. Una de ellas, la cuál nos interesa particularmente aquí, es que detrás del reclamo del más duro de los castigos se esconde un descreimiento absoluto de la posibilidad de recuperación y reinserción aquel que delinquió. Una encuesta realizada en septiembre de 2007 por el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la xenofobia y el racismo) en todo el territorio provincial muestra que más del 70% de los encuestados está muy (47,7%) o parcialmente (22,8%) de acuerdo con la siguiente idea, cada día más en boga: “La mayoría de los delincuentes no tienen recuperación”.

Ante esa falta de confianza se pueden contraponer experiencias que apuntan a la integración y a la inserción de aquellos que han cometido un delito o que, aún sin haber llegado a ese punto, se encuentran inmersos en un universo donde esas prácticas están casi naturalizadas. Por un lado, el Programa de Educación Universitaria en Prisiones, que desde el año 2004 lleva adelante la UNL con internos de la cárcel de mujeres y de los penales de Las Flores y de Coronda. Hasta ahora hubo dos graduados. Unos 60 estudiantes participan en la actualidad de los cursos; seis se encuentran próximos a recibirse. A esta estadística cabe sumar a los presos que están estudiando en otras universidades e institutos terciarios de la ciudad, y también a aquellos que buscan su reinserción social por medio del aprendizaje de un oficio. En ese marco se inscribe una experiencia reciente: la reapertura de la Panificadora Furman, un símbolo recuperado por el barrio Santa Rosa de Lima. En el emprendimiento trabajan seis personas: dos reclusos de la cárcel de Las Flores y dos que recuperaron su libertad recientemente, además de dos beneficiarios de planes sociales. Allí se cocinan, cada día, unos 500 kilos de pan que luego son repartidos en forma gratuita en el barrio.

El derecho a otra oportunidad y la idea de que se pueden cambiar destinos aparentemente sellados es lo que se trasluce en estas iniciativas y también en la tarea de otras instituciones que, dentro y fuera de la ciudad, trabajan a diario contra el discurso de la condena inapelable como única vía. La Pastoral Penitenciaria es una de ellas. Otra es la ONG Casa de Francisco, que funciona en Santo Tomé. La primera aspira a la reinserción social de los detenidos a través de un cambio en sus actitudes y valores personales; la otra trabaja esencialmente en la prevención por medio de la capacitación laboral y la formación en valores de adolescentes en condiciones de vulnerabilidad social.

TRABAJO Y VALORES. Casa de Francisco cuenta hoy con 65 chicos y chicas de entre 12 y 19 años que todos los días asisten a los talleres de capacitación en herrería, carpintería, computación, panificación y apoyo escolar, entre otros. “Lo que tratamos de darle a los chicos –dice Adelina Duarte, encargada de los talleres– son normas de conducta y herramientas para que puedan encontrar una alternativa diferente. Hacemos mucho hincapié en el tema de la puntualidad, el respeto, la responsabilidad, es decir, en todo lo que el chico va a necesitar en el futuro cuando tenga un empleo. Trabajamos coordinadamente con una red de instituciones y con las escuelas a las que concurren los adolescentes. Además, recibimos a chicos que nos derivan de la Dirección del Menor, menores en conflicto con la ley. De lo que se trata en este caso es de ofrecerles, a los chicos que se han vuelto a reinsertar en su grupo familiar y que no van a la escuela, un lugar donde tengan tareas continuas y contención”.

La responsabilidad de la Pastoral Penitenciaria, cuenta su coordinadora Marta Garassino, es acompañar a los detenidos. “Queremos que encuentren allí, en eso tan sórdido y tan terrible que es estar privado de la libertad, y que padecen sobre todo los más pobres entre los pobres, una presencia, un apoyo, una compañía y también que sepan que pueden contar con alguien. Lo que hacemos es visitar las cárceles y comisarías, charlamos con los internos, reflexionamos sobre un tema en particular, sobre una frase del Evangelio o sobre algo que ha pasado en el penal. También trabajamos en un proyecto destinado a los internos de Las Flores que ya comenzaron con sus salidas transitorias: talleres para ayudarlos a volver a la casa, lo cual no es fácil. Todo ha cambiado cuando ellos vuelven. Si la mujer quedó sola, por ejemplo, asumió un montón de roles, por lo que cuando ellos regresan hay muchas decisiones que ya fueron tomadas. Y son personas a las que culturalmente les faltan elementos para adaptarse, para aceptar las cosas, para dialogar. La palabra muchas veces no existe. Lo que tratamos, entonces, es instalar la palabra, el diálogo, la comprensión, darles herramientas para que puedan, al salir de la cárcel, enfrentarse con esa otra realidad”.

VOLUNTARIADO. Uno de los objetivos planteados por la ONG santotomesina es desarrollar en los adolescentes “una conciencia de participación y pertenencia dentro de una libertad responsable”, según explica Adelina Duarte.

Sobre esta idea de conjunto avanza también la Pastoral Penitenciaria: “Más allá de que el interno pueda hacer esa reflexión personal, aspiramos a una reflexión comunitaria, porque uno de nuestros principios es que nadie se salva solo sino en comunidad”, dice Marta Garassino.

“De ahí nuestra insistencia en el trabajo con las familias de los presos a través de la realización de talleres de reflexión y la necesidad de dejarles el mensaje de que pueden seguir contando con nosotros aún cuando ese familiar preso ha recuperado su libertad”.

En la entidad, fundada por el cura Gabriel Carrón tres décadas atrás, trabajan actualmente entre 40 y 50 personas, por lo general mayores de 40 años, aunque hace poco también comenzó a participar un grupo de jóvenes con vocación solidaria. De todas maneras, ese número de personas aparece como insuficiente al momento de cumplir con todas las actividades que se proponen y tampoco resulta fácil conseguir nuevos voluntarios. “Con todo lo que está instalado en los medios masivos sobre la delincuencia y el delito, la gente está muy temerosa y cuesta más que se sume”, cuenta Marta.

El mismo problema, aunque derivado de otros motivos, tiene Casa de Francisco: “Es muy difícil logar un voluntario diario, que tenga continuidad –se lamenta Adelina–. Tenemos como excepción una señora que es jubilada y que viene dos veces por semana a dar clases de apoyo de Matemática. Pero el resto a lo mejor viene un tiempo hasta que le sale un trabajo remunerado y se tiene que ir”.

LAS DOS CARENCIAS. Las personas que trabajan en estas organizaciones identifican un problema que va a la par de la falta de recursos económicos: la falta de cariño. El 90% de los presos asistidos por la Pastoral son pobres provenientes de los barrios del oeste de la ciudad. Los chicos que van a Casa de Francisco viven en los barrios marginales de Santo Tomé. Cuenta Adelina: “Llegan con carencias afectivas terribles; la mayoría viene de familias desestructuradas. Hay chicos a los que jamás les dieron un abrazo ni les cantaron el feliz cumpleaños”.

viernes, 24 de abril de 2009

La memoria no se moja


Un relato acerca de cómo los inundados, en forma organizada y también espontánea, lograron mantener vigente su reclamo de justicia; las derivaciones políticas de la insistencia y algunos testimonios sobre la etapa que se abre.

Por Ezequiel Nieva


Los muertos, los que se fueron muriendo de a poco, los que se suicidaron, las secuelas psicológicas, el impacto en la salud, las pérdidas materiales, el daño simbólico... La inundación de 2003 sigue siendo una pesadilla en el imaginario de, al menos, un tercio de la ciudad. En los últimos meses murieron dos integrantes de la Marcha de las Antorchas: Delia y Teresa. El listado de víctimas que ese grupo de inundados lee cada martes y cada 29 mientras recorren la Plaza de Mayo para mantener viva la memoria y exigir “justicia en todo y para todos” ahora suma 157 nombres, y nadie se anima a asegurar que allí acaba la cuenta.

Después de la inundación se incrementaron los accidentes cerebro-vasculares. También los diabéticos la pasaron mal: “Los que tenían la diabetes controlada pasaron a ser insulino-dependientes; los que eran insulino-dependien-tes directamente tuvieron que ser amputados”, recuerda Víctor Fontana, de la Casa de Derechos Humanos. “Hay casos de cáncer en los que nos quedaron las dudas de cuánto ha afectado la inundación”. Y hay, también, problemas psicológicos “sobre todo en los pibes, cuando se larga a llover: unos ataques de pánico tremendos”.

Ya lo había advertido el Colegio Psicólogos de Santa Fe cuando aún no se cumplía el primer año de la inundación. “Aumentaron los casos de fobias, pánico y temores nocturnos, junto al abuso de psicofármacos”, sostenían los profesionales en un estudio difundido en 2004. “En el caso de los alumnos hay un cuadro desolador: numerosos casos de irritabilidad y alteraciones en la memoria, entre otras patologías”. También entre los docentes y los directivos que participaron del informe se habían detectado problemas, como en el grueso de los barrios del oeste.

El trabajo de los psicólogos contiene una enumeración alarmante: “Ingesta de medicamentos en intentos de suicidios, fobias, pánico, terrores nocturnos, problemáticas asociadas al duelo, ideas suicidas, depresión, abulia, insomnio, abandono de tratamientos médicos, desencadenamientos psicóticos, abuso de consumo de psicofármacos sin control médico, cuadros de violencia familiar, trastornos de aprendizaje, abandono de escolaridad en adolescentes, ausentismo laboral y ansiedad desbordante”.

La idea de que la inundación trastornó a una parte importante de la ciudad –130 mil personas afectadas en forma directa por el ingreso de las aguas del río Salado– se complementa con una imagen a la que aludió Fontana y que, sin ser una metáfora, bien puede servir como tal: la idea de que la inundación amputó una parte de la ciudad. Amputó o expulsó, que para el caso es lo mismo. Cientos de familias de las zonas más castigadas por el agua debieron mudarse a los cuatro barrios para inundados que edificó el gobierno de Jorge Obeid: los tres llamados 29 de Abril –uno por calle San Lorenzo al norte de Avenida Gorriti, otro en Yapeyú, otro en Callejón Roca, cerca de Facundo Zuviría– y La Nueva Tablada, en las inmediaciones del Mercado de Abasto.

La muerte, el abandono, la expulsión y el impacto psicológico no fueron inocuos; los inundados se organizaron, formaron grupos de participación activa –además de la Marcha de las Antorchas, la Carpa Negra de la Dignidad e Inuma (Inundación Nunca Más)– y militaron contra el olvido y la impunidad. Las elecciones de 2007 aparecen, en ese marco, como un mojón: no sólo por el histórico cambio en el signo político que gobierna la provincia; también porque se hizo visible “el poder de la sociedad para echar a los corruptos”, según señala Héctor Sanagustín, uno de los integrantes de la Marcha de las Antorchas.

UN ESTADO SORDO. “Las estructuras sanitarias de la ciudad y de la provincia no cambiaron después de 2003”, asegura Víctor Fontana. “Y más allá de cualquier investigación que uno pueda hacer respecto de las secuelas, una cosa es segura: no podés encarar 130 mil personas afectadas con los dos o tres hospitales que hay y los centros de salud, la mitad de los cuales estaban inundados y fuera de servicio. No se modificó nada. No hubo más médicos, ni más enfermeras, ni técnicos. Y así no se puede atender todo lo que pasó después”, agrega el militante.

Fontana participó, junto al resto de los miembros de la Casa de Derechos Humanos –Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Detenidos Desaparecidos y militantes voluntarios–, de la elaboración de una serie de informes sobre las secuelas de la inundación. Tres de esos trabajos dieron cuenta, con datos actualizados, de las muertes colaterales que se registraron después de la tragedia; otros dos abordaron el impacto crónico en la salud de los inundados.

Los estudios fueron presentados en 2005 en distintas dependencias del gobierno provincial –Ministerio de Salud, Secretaría de Derechos Humanos, entre otras– y también ante la Justicia; un año después de esas presentaciones, en las que constaban no menos de 130 muertes como consecuencia de la inundación, la Justicia provincial procesó a tres ex funcionarios bajo la figura de “estrago culposo”. Esa decisión, que al juez Jorge Patrizi le valiera un ascenso, reconoce la responsabilidad del Estado en 18 de las 23 muertes oficialmente admitidas y exculpa al ex gobernador y actual senador Carlos Reutemann, quien ni siquiera debió declarar en la causa.

Para elaborar los informes se pidieron certificados médicos, historias clínicas y todos los documentos que contribuyeran a lograr un resultado lo más riguroso posible. Sin embargo, el Estado se hizo el sordo. Los únicos que les prestaron atención fueron los psicólogos que en su momento contrató el gobierno provincial para atender a las víctimas de la inundación; las coincidencias entre el diagnóstico que surge de los informes de secuelas y lo que los profesionales veían día a día en el oeste de la ciudad fueron casi absolutas.

LAS SECUELAS SOCIALES. Opina Fontana: “Yo creo que buena parte de la violencia que tenemos incorporada, reaccionar mal por pavadas, tiene un origen en lo que pasamos esos días. Es realmente fulero ver que te esté entrando el río en tu casa. Y después el manoseo que hubo de parte del Estado: las humillaciones que tuvimos que soportar en el Ente (de la Reconstrucción) fueron terribles. Lo que pasamos, y toda la impunidad que vimos después: ver que ninguno de los responsables está preso y que los únicos que están en la picota con alguna posibilidad de que le hagan un chás chás en la cola son tres perejiles”.

Hasta ahí la mirada de un inundado acerca de un panorama que es habitual en los barrios del oeste. También el ministro de Seguridad se refirió al punto: “En el área a mi cargo, las inundaciones han marcado a la ciudad de Santa Fe; creo que han desencadenado una reacción, un marco de bronca anti-sociedad que se ve reflejada en actitudes de muchos criminales en el sistema penal”, dijo la semana pasa Daniel Cuenca en el programa de cable Rueda de Prensa.

“Es un fenómeno local negativo. Se vio afectada gente que tenía muy poco, y haberlo perdido todo genera cambios de conducta. Quizá no en el adulto, pero sí en los más jóvenes, que son con quienes hoy tenemos conflictos”, agregó Cuenca, que también aludió brevemente a la gestión anterior: “Hubo un abandono; nosotros tomamos esta área muy sumergida”.

Fontana señala, a raíz de esas declaraciones del ministro de Seguridad: “Por ahí se cae en el riesgo de hacer una relación muy directa; yo creo que no es tan así. Es un factor más la inundación. Y la impunidad de los poderosos, ver y sufrir el manoseo, las humillaciones para cobrar los 4.000 pesos, las humillaciones que sufrieron los deudos que no cobraron indemnización por fallecimiento: los decretos hablaban de subsidios no reintegrables por el tremendo dolor que habían pasado los afectados. No era una indemnización por la responsabilidad de la Provincia en esas muertes”.

Al catálogo de ignominias cabe agregar una, en apariencia menos grave, pero cuyas consecuencias se perciben aún hoy: el traslado de numerosas familias de inundados a barrios nuevos, casi siempre en la otra punta de la ciudad. “Hay un montón de gente que cayó de golpe en barrios sin la infraestructura mínima. No había ni agua, ni desagües, ni electricidad; simplemente las casas, nada más. Y eso generó conflictos en el barrio y con los vecinos que estaban desde antes. Una situación de violencia muy difícil de sobrellevar”, explica Fontana.

El argumento preferido entre los que esgrimieron en su momento Obeid y el ex intendente Martín Balbarrey para justificar esos traslados masivos es la “vulnerabilidad” del borde oeste de la ciudad. Vulnerabilidad: la palabra de moda. La palabra políticamente correcta. Un eufemismo en el que caben los conceptos de negligencia, abandono y tantos otros. De hecho, es una palabra a la que pocos funcionarios se resisten: más allá de las banderías políticas.

Héctor Sanagustín tiene su propia mirada sobre las palabras y la política. “Hay una palabra que a mí me molesta mucho: vulnerabilidad. Nos tratan de vulnerables: el oeste es vulnerable, la ciudad es vulnerable... cuando la vulnerabilidad la construyeron ellos. Yo digo que la vulnerabilidad es no darse cuenta; cuando vos te diste cuenta, se les terminó el discurso”.

ENSEÑANZAS. Salir rápido a organizarse y no esperar al Estado: en esas pocas palabras puede condensarse una sabiduría que es hija de la tragedia. En 2003 la sociedad santafesina aprendió una importante lección a fuerza de cachetazos; la demostración se vio cuatro años más tarde, cuando la ciudad volvió a inundarse: los centros de evacuados surgieron de inmediato y sin necesidad de acudir a las autoridades, el grado de organización que se registró en cada uno de ellos sólo se explica volviendo la vista a 2003.

“Es una cosa muy linda”, recuerda Sanagustín. “Yo nunca había visto la solidaridad plena del vecino. El que te ofrecía la canoa, o que pases por su techo, o te daba un poco de comida. Esa solidaridad donde se termina la barrera entre una casa y la otra. Eso es algo que no vence nadie; eso es lo que no quiere el gobierno. La gente vio la potencia que tiene. Cuando la gente ve que puede hacer cosas sin necesidad del gobierno, es libre. Es la libertad de darse cuenta de que uno puede organizarse”.

Esa no fue la única enseñanza del Salado. Sanagustín agrega: “Aprendimos que a los inundadores se los puede echar. No por el Poder Judicial, evidentemente; no confiamos en la Justicia. Ir a la Justicia era meterse en el terreno de ellos, ir a pelear a la cancha de ellos, con sus leyes y sus jueces. Una trampa, un desgaste inútil”.

Una de las claves: “No todos, pero estos políticos que nos tocaron a nosotros viven exclusivamente de su imagen. Si nosotros destruíamos esa imagen, ellos quedaban desnudos”, explica Sanagustín. “Tienen miedo, les agarra pánico. Y un poco por la inundación de 2003, otro poco por la represión de 2001 y también por su propia ineficacia y su corrupción, el gobierno justicialista se terminó cayendo”.

Fontana aporta al debate algunas de las materias pendientes: “Lo que nos queda por aprender es a juntar coraje y animarnos a participar políticamente. Falta que nos convenzamos de la necesidad de la participación, y también de mantener esa participación en el tiempo”.

“Lo más difícil de todo es formar conciencia”, retoma Sanagustín, “porque no tenemos un concienciómetro, salvo cada cuatro años cuando vamos a votar. Nos echaron la culpa a la gente del oeste por haber votado de vuelta a Reutemann y Obeid, que volvieron a ganar (en las elecciones de septiembre de 2003), pero en realidad no llegó al 60% la gente del oeste que votó. Entonces, pareciera como si los votos de la gente del centro o de los otros barrios de la ciudad no contaran; sólo los del oeste”.

El resultado de las elecciones de 2007, el hecho de que ese año se formara una Comisión Investigadora oficial –en el ámbito del Concejo– para dilucidar el grado de responsabilidad de la Municipalidad durante la segunda inundación –trabajo que concluye con 20 imputaciones probadas que señalan la impericia, la negligencia y, en algunos casos, la corrupción que caracterizó la denominada Gestión Balbarrey– y la certeza de que la militancia, la resistencia y la insistencia –la Marcha de las Antorchas repite desde hace casi seis años el mismo ritual, semana a semana y 29 a 29– pueden dar sus frutos, son algunas de las pequeñas victorias de los inundados.

Pese a lo cual Sanagustín prefiere no ser del todo optimista: “La sociedad santafesina está muy apática, desactivada. No tiene conciencia de su propio poder”.

TESIS ACERCA DEL EGOÍSMO HUMANO

Como en 2003, otra vez Reutemann es candidato. Esta vez, para renovar su mandato en el Senado logrado aquel año, cuando ganó las elecciones que –por última vez en la provincia– se realizaron bajo el viejo sistema conocido como la “ley de lemas”. Desde su salida de la Casa Gris, en diciembre de 2003, no volvió a participar de la vida política santafesina. Casi no volvió a la ciudad, salvo unas pocas veces. En tres de esas oportunidades, un grupo mínimo de inundados se acercó a escracharlo. Héctor Sanagustín estuvo en los tres escraches. “En uno éramos tres y medio: dos mujeres, un chico de 14 años y yo”, recuerda. En otro logró acostarse unos segundos sobre el capó del auto en que se iba Reutemann y alcanzó a mirarlo a los ojos. En el otro recibió algún golpe. En la entrevista que mantuvo con Pausa, Sanagustín también trazó un perfil del ex gobernador: “Reutemann es el más claro ejemplo del egoísmo humano. Recién después de seis años, cuando le toca renovar su banca, se hace notar. Mientras estuvo cómodo en todos estos años fue un cero a la izquierda, algo intrascendente, no se movió por nadie ni por nada. Es más: no presentó listas, ni en 2005 ni en 2007. Recién cuando se vence su mandato se empieza a mover. Más claro ejemplo de egoísmo, imposible”.

LOS CHICOS CRECEN; LAS SECUELAS SIGUEN

El primer proyecto del Colegio de Psicólogos, realizado en los primeros dos meses posteriores a la inundación, remarcaba las siguientes secuelas: dificultades laborales, trastornos en el sueño por la inundación, trastornos físicos, más consumo de psicofármacos y de tabaco, problemas para concentrarse, preocupaciones fuertes y temores. Los problemas médicos más recurrentes: hipertensión, asma, alergia, trastornos psicológicos y psiquiátricos. Aumentaron las consultas por angustia, depresión, violencia familiar y descompensaciones neuróticas. También se presentaron casos de adicciones, crisis de angustia, trastornos psicosomáticos, pánico, fobias, melancolía, duelos patológicos, síntomas depresivos, estrés postraumático, dificultades de aprendizaje. Entre los docentes se repitieron cuadros de sobrecarga de responsabilidades y agotamiento psíquico. En el caso de los chicos, quizá lo más grave y de lo que menos se habla: irritabilidad, intolerancia hacia el otro, disminución del interés por aprender, inhibiciones, hipersensibilidad... En 2003, esos chicos tenían entre 8 y 17 años.

TIEMPOS

¿Se está empezando a hacer cargo el Estado de lo que hizo mal o no hizo seis años atrás? El interrogante es cada vez más explícito. El último episodio fue esta semana, cuando el gobernador Hermes Binner anunció su plan de reparar e investigar los daños –y, por tanto, el origen– de la inundación; el próximo episodio será a unos pocos metros –en la Plaza de Mayo– el miércoles 29, cuando se realice el acto por el sexto aniversario de la tragedia.

Los inundados que participan de la Carpa Negra, reinstalada el mes pasado frente a la Casa Gris, y otros que se acercan en forma espontánea vienen realizando asambleas diarias en la que debaten las posibles posturas ante el proyecto del gobierno, que ahora asume que “los daños generados (...) aún persisten de forma palpable en la sociedad pese a haber transcurrido casi seis años”.

La presentación de la propuesta de reparación tuvo lugar en el mismo salón donde Carlos Reutemann asegurara, enfático, que nadie le avisó “absolutamente nada”. El cambio en la posición oficial del Estado es, en sí misma, todo un signo; de allí que el gobierno pretenda, antes de encarar la investigación, acordar con los damnificados –con una parte de ellos– el monto máximo posible a resarcir.

Entre los fundamentos de la propuesta de Binner se lee: “Las soluciones brindadas aún no lograron reparar los efectos ni individual ni colectivamente. Se advierte que más allá de las causas de los daños, lo cierto es que todavía no se han brindado todas las respuestas requeridas por la sociedad para restablecer, al menos, un sentimiento de justicia y paz social”.

El gobierno reconoce que se deben satisfacer “los requerimientos colectivos de información, prevención y mejora de las zonas afectadas y, principalmente, los reclamos de justicia y verdad”. Y a la vez advierte que “el Estado afronta una litigación masiva llevada a cabo por miles de víctimas que entienden que existe responsabilidad de la provincia en los hechos”.

Por eso, promete por un lado “una respuesta reparadora colectiva” que incluye la “re-elaboración o reconstrucción de la verdad oficial respecto de lo acontecido” durante –y antes y después de– la inundación y a cambio pide se arribe a una solución extrajudicial en los litigios vigentes contra el Estado. Entre otros puntos, el gobierno asegura que hará público y accesible el expediente de la causa judicial por la que están procesados Marcelo Álvarez, Ricardo Fratti y Edgardo Berli y que facilitará el acceso a los planos de obras de la defensa incompleta.

La iniciativa se inscribe en el marco de una política hacia los inundados radicalmente opuesta a las anteriores. Antes de asumir, Binner ya se había reunido con algunos referentes de los principales grupos y barrios. Luego visitó, ya en ejercicio del gobierno, a los integrantes de la Marcha de las Antorchas: en la plaza, donde tuvo que oír la larga lista de reclamos vigentes. Unos meses más tarde, Binner redobló la apuesta y no solo participó del acto por el quinto aniversario de la inundación, sino que además subió al escenario, tomó el micrófono, respondió algunas alusiones y prometió colaborar –o al menos no entorpecer– en la búsqueda de verdad y justicia.

Ahora, con la nueva propuesta, el gobierno socialista buscará dar un paso necesario e ineludible para subsanar las amplias deudas del Estado por la tragedia evitable de 2003. Será quizá la gran apuesta de la actual gestión para confirmar que aquellos “buenos tiempos” de los que hablaban los afiches de campaña eran más que una mera promesa.

Publicado en Pausa #35, viernes 24 de abril de 2009
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viernes, 10 de abril de 2009

Se largó la disputa electoral

Con la renovación de 7 de las 13 bancas de concejales, comienza el proceso que definirá la composición del cuerpo deliberante local para los últimos dos años de gestión. Mientras tanto, se aceleran las negociaciones por las candidaturas nacionales.

En la semana que termina se formalizaron los primeros pasos de cara a las elecciones en las que se renovarán cargos legislativos a nivel comunal y en las que oficialismo y oposición tienen puestas todas sus fichas. Es que incluso los propios protagonistas se vienen manifestando acerca del “plebiscito” que supone para la nueva gestión municipal estos comicios, por ser la primera vez desde el retorno a la democracia en que se renueva la composición del Concejo con un partido que no sea el PJ como gobierno de la ciudad.

Del mismo modo, y aunque en este sentido sí hubo declaraciones que apuntan a no dramatizar los resultados de septiembre –y, por tanto, tampoco de los julio–, está en juego buena parte del fututo político del Frente Progresista Cívico y Social en toda la provincia por el mismo motivo: es la primera campaña que Binner y los suyos deben enfrentar desde que asumieron un año y medio atrás.

Hay –al cierre de esta edición, cuando aún restaba que los distintos partidos y sectores internos formalizaran las candidaturas ante la Justicia Electoral– 16 listas inscriptas para las elecciones de concejales en la ciudad. Las internas, que por el momento seguirán siendo abiertas, simultáneas y obligatorias, serán el 5 de julio: una semana después de la votación por senadores y diputados nacionales. Las generales, dos meses más tarde: el 6 de septiembre.

Recién entonces se perfilará el tablero –se renuevan siete de las trece bancas del Concejo– con el que deberá terminar su gestión el intendente Mario Barletta; ahora, un repaso lo más exhaustivo posible de las presentaciones que hicieron los precandidatos ante sus partidos.

LOS RADICALES. Desde el vamos, el gobernador Hermes Binner había manifestado que lo mejor para el Frente Progresista, en la ciudad, sería llegar a septiembre con una lista de unidad, sin la necesidad de dirimir en internas. Pero los actores del Frente tenían –y tienen– otras ambiciones.

El sector del radicalismo que se encolumna con el intendente Barletta presentó su propia lista, a la que sin rigor calificaron de “lista de unidad” y la que, según ellos dicen, aprueba Binner. Al día siguiente de la presentación, el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti, debió salir a aclarar que, más allá de que algunos dirigentes del socialismo formalizaran su alianza con Barletta, ni el gobierno ni el gobernador apoyarán explícitamente a alguno de los candidatos del Frente en las internas.

Esa lista está encabezada por el actual secretario de Gobierno del municipio, José Corral. En segundo lugar aparece Vanesa Oddi, actual funcionaria de la Secretaría de Regiones, Municipios y Comunas –fue quien coordinó el año pasado las asambleas ciudadanas en las que se elaboró el Plan Estratégico para la provincia– y militante del Partido Socialista. Y en tercer lugar figura Fanny Jara, militante radical de barrio Los Hornos e integrante de la Casa del Sur, una entidad cercana al diputado provincial Leonardo Simoniello.

Quizá de esa alianza surgen las lecturas de los allegados a Barletta: su candidato está acompañado por una dirigente cercana a Mónica Bifarello –pieza clave del gabinete de Binner– y por otra ligada a Leonardo Simoniello, ex socio político del principal rival interno de Corral: el actual presidente del Concejo Jorge Henn.

Henn, quien en 2007 debió posponer su intención de pelear la Intendencia local cuando irrumpió Barletta en escena, encabeza otra de las listas del Frente. Su mandato concluye este año, por eso su candidatura tiene el doble objetivo de buscar la renovación y, a la vez, tantear el terreno de cara a las elecciones de 2011. De hecho, a la mañana siguiente de haber inscripto su lista, volvió a manifestar su deseo de postularse para intendente; se supone que un resultado favorable en la interna contra Corral le bastaría como pergamino para reclamar, ante los otros sectores que conforman el Frente Progresista, esa posibilidad.

Ya en las internas de 2005 –cuando debutó el actual sistema electoral, después de los cambios que introdujo la Legislatura bajo la gestión de Obeid, derogación de Ley de Lemas incluida– Henn se había impuesto a los radicales ligados a Barletta, que llevaban a Carlos Pereira como candidato.

El panorama de la interna radical acabaría ahí de no ser por la irrupción de Sebastián Cáceres, hijo del Changui y de Alicia Tate, candidato a primer concejal por la UCR no frentista.

MÁS LISTAS. Si bien en los meses previos todos los integrantes del Frente Progresista repitieron el discurso de “la necesidad del consenso”, a la hora de la verdad se vio otra cosa. Seis listas para concejales presenta el Frente: a las de Corral y Henn hay que sumar la que encabeza la actual concejala Noelia de Chiementín (ARI) (1); la de su compañera de bancada Marta Fassino –del sector socialista más cercano al senador Rubén Giustiniani y, por tanto, más lejano a Binner–, que va en busca de su tercer mandato; la de Carlos Wagner, del Partido Demócrata Progresista; y la de la Coalición Cívica y Social, alineada a nivel nacional con Elisa Carrió, que presenta en los dos primeros lugares a Omar Coria y Griselda Añate.

PARTIDO EN SEIS. La crisis que atraviesa el PJ santafesino desde las elecciones de 2007 tuvo su correlato en el armado de las listas para concejales. Acaso como si sospecharan una derrota, los nombres “fuertes” que habían sonado en la previa brillaron por su ausencia. Ni el obeidista Mario Lacava, ni el reutemanista –valga la repetición– Federico Reutemann se anotaron en la partida y seguirán, así, en sus bancas de diputados provinciales hasta 2011.

Los soldados le huyen a la batalla siguiendo el ejemplo de los jefes: es público que Carlos Reutemann no se comprometerá en la campaña local y se abocará, si es que acaba de decidirse, a buscar su reelección en el Senado.

Con Reutemann y Obeid lejos de la cancha, más ocupados en sus propias internas con el kirchnerismo, el PJ local no logró conformar listas que aparezcan ante el electorado como una atracción irresistible. Los dos ex gobernadores acordaron la candidatura a primer concejal de Roberto Campanella, un viejo militante PJ apodado “Chiquito”, seguido por María Lastra, que termina su mandato y busca reelección, y por Oscar Álvarez, secretario general del gremio de los gastronómicos.

También el PJ tiene seis listas. “Militancia federal” se llama la que encabeza Palito Hernández, otro dirigente reutemanista. “Por una ciudad mejor”, la de Rubén Montapponi, ex titular de la Ansess delegación Santa Fe. La JP Evita y el Movimiento Evita postulan a Nicolás Molinas.

La que, a priori, aparece más sólida es la que llevará el sello del oficialismo K: “Frente Para la Victoria”. En primer lugar aparece Jorge Fernández, actual vicepresidente del PJ provincial, ministro de Educación en los 80 y ex candidato a vicegobernador con Agustín Rossi en 2007. En esta lista, apadrinada por el titular de la bancada kirchnerista en la Cámara de Diputados de la Nación, aparecen detrás de Fernández el secretario de Finanzas de la CGT y secretario general del Sindicato de Canillitas, Julio César Rizza, y la docente y militante barrial de Santa Rosa de Lima, Ana María Salgado.

La otra lista, también de neto corte K, es la que encabeza Carlos Carlozzi: un joven dirigente muy cercano al matrimonio presidencial. Fue bautizada como “Corriente Federal”, acaso una picardía para captar el voto de los reutemanistas desorientados: el Lole bautizó su espacio anti-K como Santa Fe Federal, y luego hicieron lo propio Obeid y el resto de los diputados que abandonaron el barco del kirchnerismo.

Kirchnerismo “puro” es lo que promete Carlozzi; sostiene que él representa en forma directa a esa corriente, no al rossismo como su competidor Fernández. Ahí la interna kirchnerista, para no ser menos que el resto.

DEL CACHI A PINO. De 100% Santafesino, el partido de Oscar “Cachi” Martínez, fueron inscriptas –siempre al cierre de esta edición– dos listas. Una liderada por Jorge Urani, de quien lo único que se pudo saber es que se desempeña como contador de Cachi. La otra lleva en primer lugar a Sebastián Pignata, que es nieto del histórico líder de UPCN, Alberto Maguid; a Pignata lo acompañaría, de confirmarse la lista, el ex concejal Marcelo Ferreira, que cumplió su mandato entre 2003 y 2007.

La principal novedad en el sector de Martínez es que, finalmente, comienza a cumplirse su anhelo de provincializar 100% Santafesino: el partido presentó listas en Rafaela, Reconquista, Gálvez, Santo Tomé, San Justo, San Javier, Recreo, Sauce Viejo, Román y Videla.

Otro sector que buscará una banca en el Concejo local es Proyecto Sur, cuyo referente nacional es el cineasta Fernando “Pino” Solanas y el diputado Claudio Lozano. Participarán de las elecciones de este año utilizando la personería del Partido Socialista Auténtico, como lo hicieran en 2007. En los primeros lugares de la lista aparecen el dirigente de Adul Hugo Kofman y la artista Nilda Godoy.

¿Y LAS CANDIDATURAS NACIONALES? Los votos de los diputados provinciales del kirchnerismo al presupuesto 2009, que elaboró la administración de Hermes Binner, terminó por romper las muy débiles relaciones que existían en el interior del peronismo santafesino, y que ya venían debilitadas por el alejamiento de Carlos Reutemann y Jorge Obeid –entre otros dirigentes– de los bloques parlamentarios K en ambas cámaras del Congreso.

En todo caso, la postura política de acompañar el Cálculo de Recursos y Gastos 2009 del Frente Progresista, en lugar del dictamen elaborado por Juan Carlos Mercier, por parte de los legisladores del Frente para la Victoria, fue la excusa perfecta que encontró el PJ para dividir las aguas dentro de un partido muy polarizado. En ese escenario político, el 18 de abril próximo se reunirá el Congreso Provincial del Partido Justicialista, que será el órgano interno que definirá la estrategia comicial y sus candidatos.

Ya la Justicia Federal con competencia electoral resolvió que no hay tiempo material ni legal para que los postulantes a diputados y senadores nacionales del peronismo surjan de una elección interna, con lo cual el único camino posible para llegar a la unidad partidaria es el congreso, que es una posibilidad poco probable porque ninguno de los sectores tiene los dos tercios de las voluntades a su favor para imponer nombres.

Sin acuerdos a la vista, nadie podrá utilizar ni el nombre ni los símbolos del justicialismo en los comicios del 28 de junio. Es decir, tanto Agustín Rossi como la dupla Reutemann-Obeid deberán buscarse otros nombres para competir. De hecho, el primero ya anunció que lo hará bajo la denominación de Frente para la Victoria y se especula que los segundos utilicen el membrete de Frente Santa Fe Federal.

En el caso del Chivo Rossi, ya tejió alianzas con sectores que son afines al kirchnerismo, como el Partido del Progreso Social (del Tigre Héctor Cavallero), el Partido Intransigente, el Partido Humanista, el Frente Grande y Confluencia Santafesina. El propio legislador aparece como número uno en la boleta de candidatos diputados nacionales y habrá que encontrar en los otros sectores aliados a sus compañeros. En tanto, la hipótesis más fuerte para pelear por la senaduría nacional tiene el nombre de la actual concejala rosarina, María Eugenia Bielsa, para competirle al Lole y a Rubén Giustiniani.

Con respecto a Carlos Reutemann, en su armado electoral aparecen viejos dirigentes del MID (Movimiento Integración y Desarrollo) y la Ucedé, además de los históricos compañeros políticos y del gremialismo santafesino que nunca lo abandonaron.

También quiere repetir la fórmula que usó el menemismo para conseguir votos independientes, tal cual su aparición en la vida institucional de la provincia: postular a un personaje público que no provenga de la política. El apuntado es el Midachi Miguel Torres del Sel como candidato a diputado, que también fue tentado por el PRO de Mauricio Macri. El Lole va por la reelección, eso está claro, pero aún falta el nombre que lo acompañará como número dos.

Por su parte, en el Frente Progresista están tratando de replicar para las candidaturas nacionales el mismo armado político de la provincia, o sea, que estén en la lista postulantes de todos los partidos. El problema no es la ya lanzada reelección de Rubén Giustiniani, ni quién lo acompañará, sino la lista de postulantes a diputados nacionales.

En ese sentido, el intendente de Firmat, Carlos Torres (UCR), figura como la cabeza de la nómina y de allí hacia atrás se mezclarían socialistas, mas radicales, demócratas progresistas, el ARI, el SI y hasta dirigentes agropecuarios, como puede ser el caso de Omar Barchetta o de Eduardo Buzzi.

En definitiva, todavía falta un mes para el cierre de listas y las conversaciones son permanentes, incluso ahora con más excitación porque ya se hizo la presentación de boletas a nivel comunal y municipal, así que los propios tiempos de la política hacen que se busquen precisiones lo antes posible para mostrar una imagen cohesiva de los frentes electorales. La gente, como debe ser, tendrá la última palabra.

(1) Cuando Pausa ya estaba impreso y en los kioscos, se supo que Chiementín y Henn habían decidido unificar sus listas.

Publicado en Pausa #34, 10 de abril de 2009